EL CONTROL DE LA EYACULACION

El control de la respiración

El primer gran recurso dice así: control de la respiración = control de la eyaculación (y de la energía en general). En el ejemplo de la olla, el control del aire es fundamental: permite bombear y lograr un ritmo en la circulación de los vapores. Teniendo un buen ritmo respiratorio podemos hacernos del control del acto sexual, pudiendo permanecer durante horas unidos a nuestra pareja. Al igual que en el deporte, donde respirar bien es la clave de un buen rendimiento, en el sexo transorgásmico, la respiración lo es todo (o gran parte).

Ahondando un poco más en la respiración, diremos que es la puerta de entrada y salida de energía. Sus dos fases, inspiración y espiración, son centrípeta y centrífuga respectivamente. Por la primera nos llenamos de energía, por la segunda nos vaciamos. La respiración en el acto sexual común y corriente se caracteriza por una primacía de la espiración por sobre la inspiración. Esto se expresa como un jadeo, con lo cual se entiende por qué las personas terminan por no poder contener el flujo hacia fuera de la energía. El ritmo respiratorio también influye: el acto sexual instintivo llega a tener entre 60 a 120 respiraciones por minuto, lo cual impide que la energía suba y se distribuya por el cuerpo.

En el acto sexual taoista, por el contrario, la respiración se torna más lenta y pausada. Se inspira profundo llevando la energía desde los genitales hacia atrás y hacia arriba (hasta el corazón o la cabeza). La imagen es como si aspiráramos desde los genitales y, luego de una breve retención arriba, soltamos el aire. Podemos imaginar que es una especie de luz que sube desde la parte baja del abdomen y, llegada al corazón o la cabeza, se irradia hacia fuera.

En general se recomienda el trabajo con la respiración abdominal o diafragmática..